Esta pieza nace de un recuerdo de infancia: los botones que guardaba mi mamá en su cuarto de costura, los mismos con los que jugaba de niña y que alguna vez adornaron una de sus blusas. Fundido en bronce y bañado en oro, es un homenaje pequeño pero con mucho significado. Una pieza para quienes creen que los objetos con historia valen más que los objetos nuevos.